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  • Isik Ozturk

Una nueva ruta para mejores tecnologías de fertilización

La cantidad de CO2 en la atmósfera ha aumentado más de un 20% en menos de 40 años, lo que representa más del 50% del aumento total del CO2 atmosférico desde el comienzo de la revolución industrial. Los cambios en las condiciones climáticas deben alterar las prácticas de cultivo en muchas áreas, la principal de las cuales es el manejo de N en sistemas agroforestales.

En la mayoría de los sistemas agrícolas, el N inorgánico se proporciona mayoritariamente en forma de nitrato. La agricultura intensiva está dominada por monocultivos, y estos sistemas tienen ya una baja eficiencia de uso de N, puesto que las plantas fertilizadas absorben menos de la mitad del N aplicado. Además, las plantas C3 gastan aproximadamente el 25% de su energía total en brotes y raíces para la asimilación de nitrato. Para mitigar este gasto de energía, emplean un mecanismo llamado fotorrespiración, que les suministra una parte significativa de la energía para la asimilación de nitratos. Sin embargo, el CO2 elevado está reduciendo la fotorrespiración y, por lo tanto, actualmente evita la asimilación eficiente de nitrato en las plantas C3, lo que causa una reducción en la calidad de los alimentos.

Esto significa que a medida que aumentan las concentraciones de CO2 en la atmósfera, el valor del material vegetal como alimento que depende del nitrato como fuente principal de nitrógeno disminuirá a menos que se implementen nuevos métodos.

Las dos formas principales de N a las que tienen acceso las plantas (amonio y nitrato) tienen diferentes efectos fisiológicos en el crecimiento y desarrollo de las plantas. La adquisición orgánica de N de las plantas a través del amonio como fuente de N conduce a mayores concentraciones de proteínas en cultivos C3, en altas concentraciones de CO2 en la atmosfera. Por lo tanto, los efectos diferenciales de las formas de N sugieren que podría ser posible mantener la calidad y el rendimiento de los alimentos al tiempo que disminuye significativamente la entrada de N en los sistemas de cultivo.

El aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera y su relación con la asimilación de N ahora presenta una nueva oportunidad en el desarrollo de nuevas tecnologías de fertilizantes de N que se centran en la utilización de amonio, evitando el mecanismo de asimilación de nitrato que exige energía.